Las actividades hípicas vienen generando en nuestra ciudad un amplio debate y, por ese cambio de impresiones en los medios de comunicación, los ciudadanos han sabido de las importantes subvenciones públicas que se dedican a dichas actividades. Habría casi unanimidad en esta política de ayudas si no existiera otra alternativa, porque quizás sería posible que el mundo de los caballos pudiera subsistir solo e incluso aportar otros beneficios a la ciudad que los acoge.