El Papa León XIV ha lanzado un mensaje claro y contundente a los nuevos obispos: no se puede mirar hacia otro lado ante los comportamientos inapropiados de los sacerdotes. En un tiempo en el que la Iglesia atraviesa enormes desafíos de credibilidad, esta llamada a la acción inmediata resulta no solo necesaria, sino también esperanzadora. Se trata de un recordatorio firme de que la autoridad pastoral debe ejercerse con valentía y con la transparencia que los fieles merecen.
