Pedro Sánchez parece haber encontrado en el juego de palabras su estrategia predilecta para eludir responsabilidades. Mientras miles de ciudadanos se preguntan qué ocurrirá con medidas esenciales como la revalorización de las pensiones o las subvenciones al transporte público, el presidente del Gobierno se dedica a lanzar dardos envenenados a quienes votaron en contra del decreto 'ómnibus'. Pero lo que no dice, y es lo que más preocupa, es qué piensa hacer su Gobierno para corregir el rumbo tras este revés legislativo.
