En agosto de 2020, el empresario Víctor de Aldama se presentó ante un grupo de empresarios del sector de los hidrocarburos como alguien con un “contacto estrecho con el Gobierno”. Esta declaración, en principio, parecía dar a entender que Aldama tenía una cercanía con el poder político que le permitía influir en el ámbito empresarial, especialmente en un sector tan sensible como el de los hidrocarburos. Sin embargo, lo que debería haber sido una simple presentación de sus credenciales se vio empañado por el contexto en el que se realiza, un contexto en el que Aldama está siendo investigado por delitos de corrupción junto al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, en el Tribunal Supremo.
