No es la primera vez que he cuestionado la actuación de muchas Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), y es que no son pocas las cuestiones que salen a la luz y que dejan al aire las vergüenzas de estas con actuaciones que distan mucho de ayudar a los más desfavorecidos y que lo único que persiguen es lucrarse y llenarse los bolsillos a base de subvenciones con dinero público o negociando con donaciones obtenidas.