En la encrucijada entre la gestión pública y los negocios hoteleros, el Hotel Puerta de África se presenta como un ejemplo paradigmático de una empresa que ha quedado atrapada en las redes de la administración local. Este establecimiento, propiedad del Ayuntamiento de Ceuta, ha sido objeto de críticas persistentes debido a sus elevados gastos, su escasa rentabilidad y los continuos problemas laborales que lo han convertido en un verdadero quebradero de cabeza para la ciudad.