La justicia es el pilar fundamental sobre el que se construye una sociedad civilizada. Es el baluarte que garantiza la seguridad y protección de los ciudadanos, y su importancia se manifiesta más que nunca en tiempos de desafíos como el terrorismo. Sin embargo, la reciente sentencia que propone apenas 58 años de cárcel para el yihadista responsable del brutal asesinato del sacristán en Algeciras es una afrenta a la justicia y a la memoria de la víctima.