El proyecto del mercado salazonero en Ceuta ha sido, sin lugar a dudas, un reflejo de la incompetencia y la burocracia que a menudo obstaculiza el progreso de una ciudad. Lo que en su momento se presentó como una iniciativa para fortalecer la economía local y generar empleo, se ha transformado en un desfile de obstáculos y demoras, dejando a la ciudadanía a la espera de respuestas que parecen no llegar nunca.