La reciente decisión del superintendente de la Policía Local de Ceuta de asignar a la unidad de playas efectivos provenientes de las unidades de tráfico y barriadas ha generado un desconcierto evidente. Es inaudito pensar que una ciudad pueda funcionar con tan solo tres efectivos en cada una de estas unidades esenciales. El tráfico y la seguridad en los barrios son pilares fundamentales para el buen funcionamiento de cualquier urbe, y descuidarlos por priorizar la vigilancia de las playas parece una estrategia cuestionable.