Otro día, otro apagón. Los vecinos de la zona exterior de Varela y sus alrededores volvieron a quedarse a oscuras durante media hora, sumidos en la frustración de una situación que ya parece crónica. No es un hecho aislado, sino una muestra más de la nefasta gestión de un servicio esencial. Es inaceptable que, en pleno siglo XXI, en una ciudad que aspira a ser moderna y segura, sigamos padeciendo cortes de luz que no solo incomodan, sino que además ponen en riesgo la seguridad y la tranquilidad de cientos de familias.