Desde hace semanas, Ceuta se encuentra en el ojo del huracán, enfrentando una presión migratoria sin precedentes que amenaza con desbordar la capacidad de respuesta de esta pequeña ciudad autónoma. Es innegable que la situación está alcanzando niveles críticos, con un flujo constante de personas que arriesgan sus vidas para cruzar las fronteras en busca de un futuro mejor. En cualquier otro país europeo, esta situación habría desencadenado una respuesta inmediata y contundente, posiblemente con la movilización de sus Fuerzas Armadas para reforzar la seguridad fronteriza y asegurar la integridad territorial. Sin embargo, en España, la respuesta ha sido más tibia, generando un debate acalorado sobre la gestión de nuestras fronteras y la eficacia de nuestras políticas migratorias.